septiembre 5, 2026

La última noche de Sui Generis

adiossui

El 5 de septiembre de 1975 quedó grabado para siempre como la gran despedida de Sui Generis. Aquella noche, Charly García y Nito Mestre se presentaron en el Luna Park ante una convocatoria que superó todas las expectativas y obligó a realizar dos funciones.
La banda llegaba al final de una etapa breve, pero intensa. En pocos años, Sui Generis había pasado de las canciones acústicas y generacionales de Vida a una propuesta musical cada vez más compleja, que alcanzó uno de sus puntos más altos con Pequeñas anécdotas sobre las instituciones.
El Luna Park fue entonces el escenario elegido para cerrar esa historia. Las dos funciones reunieron a miles de personas y durante varias horas Charly y Nito repasaron buena parte de un repertorio que ya formaba parte de la vida de toda una generación. Allí sonaron canciones como “Instituciones”, “Confesiones de invierno”, “Canción para mi muerte”, “Aprendizaje” y “Rasguña las piedras”, entre otras.
Aquella despedida tuvo además algo fundamental: quedó registrada. Los conciertos dieron origen al histórico álbum doble Adiós Sui Generis y también a la película documental dirigida por Bebe Kamin. Gracias a esos registros, aquella noche no quedó solamente en el recuerdo de quienes estuvieron allí.
El 5 de septiembre mostró la dimensión que había alcanzado Sui Generis. Una banda que apenas había editado tres discos de estudio en su primera etapa lograba despedirse con una convocatoria extraordinaria y con canciones que ya habían trascendido a su tiempo.
Y aunque después del Luna Park todavía hubo algunas presentaciones en el interior del país —incluido el verdadero último show, semanas más tarde, en Caleta Olivia—, la historia eligió al 5 de septiembre como la gran despedida.
Porque fue allí donde se produjo el encuentro definitivo entre Sui Generis y su público. Fue allí donde miles de personas acompañaron el final de una banda que ya era parte fundamental del rock argentino.
Charly García y Nito Mestre tomarían después caminos diferentes, pero aquella noche quedó como una fotografía de un momento irrepetible: dos músicos muy distintos, dos personalidades que se complementaban y una banda que, en apenas unos años, había conseguido dejar una obra enorme.
Por eso, cada 5 de septiembre, el rock argentino vuelve a mirar hacia el Luna Park.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *